
Viajar a ultramar era hace décadas sinónimo de aventura y lejanía. Hoy la globalización acerca costas y lima diferencias. Constatar que lo que difiere genéticamente de un humano a otro es un 0,2% ha sido un hito de enorme transcendecia, pese que en muchos casos tardarán generaciones en comprenderlo.
Quien quiera viajar a ultramar deberá pertrecharse para un viaje interior, que por otro lado es el único tipo de viajer que en realidad existe.

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