
En determinadas ocasiones se puede subir a la cumbre del mundo.
Desde allí es posible mirar de frente al horizonte y entender la fragilidad de nuestra posición en el mundo.
Nuestra conciencia solo puede con un arco de horizonte. Necesitamos una nueva conciencia para contemplar toda la circunferencia. Es posible. Solo se requiere atreverse a volar.
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