22 abril, 2008

BRÚJULA PARA NAVEGANTES EMOCIONALES


Elsa Punset: "Creo que las ideas cambian el mundo"

Escrito por: Yolanda Barambio Checa el 01 Abr 2008 - URL Permanente
Elsa Punset cuenta que una gran herencia de su padre, Eduard Punset, es creer que las ideas pueden cambiar el mundo, convencida de este hecho nos muestra cómo conocernos mejor y gestionar de una manera eficaz y sana nuestras emociones. Desde que nacemos hasta nuestra madurez. Este es el camino que se recorre en Brújula para navegantes emocionales, (Aguilar), el primer libro de Elsa Punset, con el nos muestra importantes herramientas para desarrollarnos mejor en el mundo de las emociones, esas que nos acompañan siempre, queramos o no, reparemos en ellas o no. Las emociones estarán siempre con nosotros. Conocerlas, aprender su vocabulario, saber cómo sentirlas y gestionarlas son una importante clave para evolucionar a lo largo de la vida.Un camino lleno de aprendizajes y desaprendizajes hasta encontrar nuestro lugar, que pueden ser varios.
¿Tener un padre como Eduard Punset debe de llenar de responsabilidad?
Para mi es un orgullo y, claro que te llena de responsabilidad, porque piensas que las personas van a comparar, aunque espero no hacer nada para que se avergüence de mi, pero por otra parte, tengo la suerte de que mi padre es bastante inimitable, con una personalidad y brillantez intelectual que está en su propia vida, y luego también ha desarrollado más su faceta científica y yo estoy en un ámbito claramente emocional. Trabajamos juntos, yo le adoro, es mi ojito derecho, nos complementamos bastante bien y lo llevo con naturalidad y lo disfruto mucho. A veces, es fatal para mi autoestima, pero es mi vida y voy encontrando mi lugar
¿Ha influido mucho tu padre en ti
Tenemos el mismo sentido del humor y eso lo disfrutamos mucho, y lo que hace mi padre es nunca juzgar a las personas por su aspecto o por su condición económica. Eso que a mi me parecía evidente en mi familia, cuando salí al mundo real me di cuenta de que no era tan usual como yo pensaba. Y luego hay otra cosa maravillosa de mi padre, es su sentido de la libertad, él ha renunciado a un montón de cosas por mantener su libertad. Y luego, la sensación de que las ideas pueden cambiar el mundo, y creo que lo he heredado de mi padre. Creo que las ideas cambian el mundo.
¿Es tu primer libro?
Sí, es un libro de cierta madurez emocional, que recorre las distintas etapas de madurez de las personas desde que nacen hasta la edad adulta, y básicamente yo he tenido que vivir una serie de experiencias para escribir este libro. Sobre todo el nacimiento de mi hija, que ahora tiene seis años. Con el nacimiento de Alexia me tuve que plantear un montón de cosas, descubrí que la maternidad no se parece en nada a lo que me habían dicho. La gente no dice la verdad cuando le preguntas qué es la maternidad, la vida es transformación y ese es el momento para decir, qué tuve en mi infancia, qué me gustó qué no tuve y eché de menos y en ese sentido es volver a vivir ese momento y aprender de cero. Un punto de inflexión en el que muchas cosas en mi vida comenzaron a tener sentido. Igual que nos lanzan a la maternidad, sin herramientas básicas, nos lanzan a todo así. ¿Por qué hay que esperar a ir a un psicólogo, estar desesperado, para comenzar a comprender a como funcionamos por dentro?
Aún así, este libro me costó mucho porque soy una persona muy reservada y muy orgullosa, me cuesta contarle a nadie mis penas y con este libro me desbordé pero pensé que igual que me siento yo le pasará a mucha gente y puedo ayudarle.
Hay que hablar con las emociones, nos acompañan a cada segundo del día, nosotros no somos lo que pensamos que somos, sino lo que sentimos que somos.
¿Nos solemos engañar unos a otros cuando hablamos de emociones?
Ciertamente, la gente no dice la verdad, dice lo que se supone que tiene que decir porque desde pequeños hemos crecido con patrones emocionales muy estrictos en los que te despojan del derecho a sentir lo que tu sientes, te dicen lo que tienes que sentir, y ahora encuentro que en mi generación los padres han pasado a los patrones permisivos que tampoco funcionan porque un niño necesita que le ayudes a navegar por sus emociones, que le des vocabulario emocional, que entienda lo que es introspección, aprender a empatizar con los demás, aprender a dar nombres a las emociones y luego aprender a gestionarlas, que es una palabra que da mucho miedo, pero muy importante porque si no sabes como gestionar el sentimiento de tristeza, por ejemplo te puede llevar a una depresión. La gestión emocional no es nada artificial, porque si no gestionas las emociones son ellas las que te gestionarán a ti. Sobre todo las negativas, no puedes permitir que te lleven a la deriva. Ese es un ejercicio que cuando lo hacemos desde pequeños nos hace madurar emocionalmente, mi hija a los seis años tiene una madurez emocional que ya me hubiera gustado tener yo a los quince. Pero porque hablo mucho con ella y miramos los ejemplos que tenemos, como gestionar los enfados, como querer a las personas.
¿Aplicar la inteligencia emocional es el mejor camino para conseguir la felicidad?
La neurología nos está diciendo, en los últimos años, que las emociones están ahí siempre, y que vivimos en un mundo que da una importancia excesiva a la felicidad y que la busca en lugares equivocados. Yo no pretendo sentar cátedra, pero la felicidad tomada como una acumulación de placeres rápidos y de distracciones activa todos los mecanismos adictivos del cerebro, actúa como una droga. Nuestro cerebro funciona entorno a centros de recompensa, esos centros de recompensa si los activas muchas veces se vuelven adictivos, y necesitas más y más y más, y nunca tienes suficiente, por eso ahora sabemos que el dinero no da la felicidad, es muy necesario hasta cierto límite y por encima de cierto límite, que es bastante bajo, tiene muy poca importancia. Y en cambio un factor que influye mucho son las relaciones personales, un factor que nos cuesta mucho desarrollar a lo largo de la vida.
Luego la capacidad de gestionar las emociones negativas, también es determinante para encontrar la felicidad, nuestro cerebro está programado para sobrevivir, no para ser feliz. La supervivencia depende de instintos negativos, estar a la defensiva, el miedo, el asco. En la actualidad, además, vivimos en un mundo muy estresante y tendemos a sobrecargar estas emociones negativas. Así en un mundo donde priman las respuestas negativas hay que hacer un esfuerzo por estimular las emociones positivas. Aprender a desarrollarlas y tener momentos de renovación, donde deshacer esos nudos de estrés y agresividad y dejar que las cosas vuelvan a su ser, cada uno lo hace de mil maneras distintas para lo que es muy importante la creatividad. En nuestra sociedad se nos enseña que la creatividad tiene que ser para unos pocos, y tendría que ser para todos, no es un don, sino que todo el mundo podría utilizarla para expresar partes bonitas de su vida.
También deberíamos reconsiderar formas de ocio, sobre todo en este país, y luego estaría el tema del desaprendizaje que es un concepto que vendrá ahora en los próximos años, porque aprender también es librarse de aquello que ya no nos sirve, la pregunta sería, ¿Qué he desaprendido hoy? La sabiduría tradicional dice que la vida hasta los 20 años ya está encaminada, pero no paramos de evolucionar hasta que morimos, así que siempre estamos a tiempo de volver a empezar. El cerebro es enormemente plástico y lo podemos transformar adaptándolo a nuestra forma de ver la vida, si comprendemos que le pasa a nuestro cerebro, lo ayudaremos a reprogramarse.
¿Pero cuando lo complicado es conocerse a sí mismo, cómo lo hacemos?
Claro, porque no nos dan las herramientas. Hay que aceptar que hay momentos que no son felices y no hay que tomarlo como un fracaso personal, sino que la vida son ciclos, son transformaciones, hay momentos que estás arriba y hay momentos en que estás abajo, y lo bueno de los momentos oscuros es que si tienes esa práctica de la introspección eres capaz de percibir más o menos qué te pasa, pero es que muchas personas no son capaces, porque no han desarrollado este vocabulario básico emocional desde la infancia, no aprendieron a entenderse a sí mismos, y ni no lo han hecho en la infancia es difícil. Y desgraciadamente no es común este aprendizaje, en EE.UU, sólo una de cada tres familias son emocionalmente inteligentes, el resto oscilan entre la permisividad y el autoritarismo y a menudo de manera intermitente, entonces es muy complicado.
Sería una labor que se tendría que hacer también desde los colegios. Para que la gente encuentre su propio referente, tienes que enseñarle a que piense y a conocerse, es el viejo "conócete a ti mismo" de los griegos pero ahora tenemos instrumentos, tenemos neurociencia, tenemos psicología evolutiva, tenemos una pedagogía muy avanzada y multidisciplinar y a esto es a lo que hay que evolucionar. Se puede enseñar a los niños al margen de cualquier doctrina, trabajar las emociones, y los niños aprender a hablar de sus emociones, y a gestionarlas. Y eso ya es aportar bienestar emocional, que es tan importante como el bienestar físico y además están muy relacionados.
Hablando del amor, es otro de los mitos de la felicidad actual, para llegar a tener un equilibrio, ¿cómo hay que pensar en la pareja?
No como en una muleta, el gran error que cometemos es pensar que el otro te va a salvar y yo creo que nos tienen que enseñar a ser muy independientes, que todos tus sueños de vida nunca pasen porque necesites al otro para llevarlos a cabo, y luego comprendiendo los mecanismos afectivos, cómo funcionan, qué son las proyecciones, qué son las relaciones dependientes-dominantes, por qué se producen los malos tratos, a mi me indigna un poco que la única educación afectiva que damos a los chavales es sexo seguro, que es muy importante, pero ahí hay todo un mundo afectivo desconocido. Ya nos cuesta entendernos a los hombres y mujeres de entrada, pero encima con toda esta especie de mitos parece que si, además, no consigues una pareja no hay nada más en tu vida y creo que es lamentable. No sé a qué estamos jugando pero crea mucho dolor en la gente. Creo que hay todo un ámbito en el amor muy extenso que no estamos desarrollando. Las personas se encierran en su vida de pareja, que normalmente no es feliz.
¿Por qué?
Por seguridad, porque evolutivamente, estamos hechos para vivir en manada. Cuando tu te sales de la manada y te pones en frente de la manada, haces algo diferente, los demás te juzgan, antes significaba que podías incluso morir y tenemos terror a soltar lastres, a no depender, entonces eso exige un esfuerzo de superación, de ahí la importancia de la autoestima para luchar por lo que uno es y quiere, para defender sus ideas y su vida aunque los demás le digan que no es la adecuada.
¿Para eso hay que desaprender?
Imprescindible, y mucho sentido del humor, no tomarse tan enserio esto y saber que las emociones son universales. Todo el mundo pasa por situaciones similares.
Las parejas tienen un momento de vida determinado, tras el cual el amor apasionado se termina, y entonces o sabes renegociar tu proyecto de vida con otra persona o pasa lo que sucede ahora, un divorcio tras otro, pronto nadie va a estar casado, una diputada alemana propuso como solución el matrimonios de siete años. Hemos pasado de la sociedad en la que no te podías divorciar al divorcio Express. Es urgente que nos alfabeticemos emocionalmente, saber quienes somos y qué queremos.
¿Cuando pensaste en escribir el libro pensaste en la autoayuda?
Nunca pensé en autoayuda, la primera vez que me hablaron de autoayuda me pegué un susto tremendo, porque está muy desprestigiada, y es curioso porque los periodistas me dicen -no dejes que te digan que es de autoayuda-, pero ahora me da igual, si autoayuda significa que la gente busque sur propios instrumentos, si es una autoayuda de calidad basada en la realidad que ayude a la gente que lo llamen de autoayuda, ya no me importa nada, lo que quisiera que a las personas que lo lean les sirva.

Elsa Punset cuenta que una gran herencia de su padre, Eduard Punset, es creer que las ideas pueden cambiar el mundo, convencida de este hecho nos muestra cómo conocernos mejor y gestionar de una manera eficaz y sana nuestras emociones. Desde que nacemos hasta nuestra madurez. Este es el camino que se recorre en Brújula para navegantes emocionales, (Aguilar), el primer libro de Elsa Punset, con el nos muestra importantes herramientas para desarrollarnos mejor en el mundo de las emociones, esas que nos acompañan siempre, queramos o no, reparemos en ellas o no. Las emociones estarán siempre con nosotros. Conocerlas, aprender su vocabulario, saber cómo sentirlas y gestionarlas son una importante clave para evolucionar a lo largo de la vida.Un camino lleno de aprendizajes y desaprendizajes hasta encontrar nuestro lugar, que pueden ser varios.
¿Tener un padre como Eduard Punset debe de llenar de responsabilidad?
Para mi es un orgullo y, claro que te llena de responsabilidad, porque piensas que las personas van a comparar, aunque espero no hacer nada para que se avergüence de mi, pero por otra parte, tengo la suerte de que mi padre es bastante inimitable, con una personalidad y brillantez intelectual que está en su propia vida, y luego también ha desarrollado más su faceta científica y yo estoy en un ámbito claramente emocional. Trabajamos juntos, yo le adoro, es mi ojito derecho, nos complementamos bastante bien y lo llevo con naturalidad y lo disfruto mucho. A veces, es fatal para mi autoestima, pero es mi vida y voy encontrando mi lugar
¿Ha influido mucho tu padre en ti
Tenemos el mismo sentido del humor y eso lo disfrutamos mucho, y lo que hace mi padre es nunca juzgar a las personas por su aspecto o por su condición económica. Eso que a mi me parecía evidente en mi familia, cuando salí al mundo real me di cuenta de que no era tan usual como yo pensaba. Y luego hay otra cosa maravillosa de mi padre, es su sentido de la libertad, él ha renunciado a un montón de cosas por mantener su libertad. Y luego, la sensación de que las ideas pueden cambiar el mundo, y creo que lo he heredado de mi padre. Creo que las ideas cambian el mundo.
¿Es tu primer libro?
Sí, es un libro de cierta madurez emocional, que recorre las distintas etapas de madurez de las personas desde que nacen hasta la edad adulta, y básicamente yo he tenido que vivir una serie de experiencias para escribir este libro. Sobre todo el nacimiento de mi hija, que ahora tiene seis años. Con el nacimiento de Alexia me tuve que plantear un montón de cosas, descubrí que la maternidad no se parece en nada a lo que me habían dicho. La gente no dice la verdad cuando le preguntas qué es la maternidad, la vida es transformación y ese es el momento para decir, qué tuve en mi infancia, qué me gustó qué no tuve y eché de menos y en ese sentido es volver a vivir ese momento y aprender de cero. Un punto de inflexión en el que muchas cosas en mi vida comenzaron a tener sentido. Igual que nos lanzan a la maternidad, sin herramientas básicas, nos lanzan a todo así. ¿Por qué hay que esperar a ir a un psicólogo, estar desesperado, para comenzar a comprender a como funcionamos por dentro?
Aún así, este libro me costó mucho porque soy una persona muy reservada y muy orgullosa, me cuesta contarle a nadie mis penas y con este libro me desbordé pero pensé que igual que me siento yo le pasará a mucha gente y puedo ayudarle.
Hay que hablar con las emociones, nos acompañan a cada segundo del día, nosotros no somos lo que pensamos que somos, sino lo que sentimos que somos.
¿Nos solemos engañar unos a otros cuando hablamos de emociones?
Ciertamente, la gente no dice la verdad, dice lo que se supone que tiene que decir porque desde pequeños hemos crecido con patrones emocionales muy estrictos en los que te despojan del derecho a sentir lo que tu sientes, te dicen lo que tienes que sentir, y ahora encuentro que en mi generación los padres han pasado a los patrones permisivos que tampoco funcionan porque un niño necesita que le ayudes a navegar por sus emociones, que le des vocabulario emocional, que entienda lo que es introspección, aprender a empatizar con los demás, aprender a dar nombres a las emociones y luego aprender a gestionarlas, que es una palabra que da mucho miedo, pero muy importante porque si no sabes como gestionar el sentimiento de tristeza, por ejemplo te puede llevar a una depresión. La gestión emocional no es nada artificial, porque si no gestionas las emociones son ellas las que te gestionarán a ti. Sobre todo las negativas, no puedes permitir que te lleven a la deriva. Ese es un ejercicio que cuando lo hacemos desde pequeños nos hace madurar emocionalmente, mi hija a los seis años tiene una madurez emocional que ya me hubiera gustado tener yo a los quince. Pero porque hablo mucho con ella y miramos los ejemplos que tenemos, como gestionar los enfados, como querer a las personas.
¿Aplicar la inteligencia emocional es el mejor camino para conseguir la felicidad?
La neurología nos está diciendo, en los últimos años, que las emociones están ahí siempre, y que vivimos en un mundo que da una importancia excesiva a la felicidad y que la busca en lugares equivocados. Yo no pretendo sentar cátedra, pero la felicidad tomada como una acumulación de placeres rápidos y de distracciones activa todos los mecanismos adictivos del cerebro, actúa como una droga. Nuestro cerebro funciona entorno a centros de recompensa, esos centros de recompensa si los activas muchas veces se vuelven adictivos, y necesitas más y más y más, y nunca tienes suficiente, por eso ahora sabemos que el dinero no da la felicidad, es muy necesario hasta cierto límite y por encima de cierto límite, que es bastante bajo, tiene muy poca importancia. Y en cambio un factor que influye mucho son las relaciones personales, un factor que nos cuesta mucho desarrollar a lo largo de la vida.
Luego la capacidad de gestionar las emociones negativas, también es determinante para encontrar la felicidad, nuestro cerebro está programado para sobrevivir, no para ser feliz. La supervivencia depende de instintos negativos, estar a la defensiva, el miedo, el asco. En la actualidad, además, vivimos en un mundo muy estresante y tendemos a sobrecargar estas emociones negativas. Así en un mundo donde priman las respuestas negativas hay que hacer un esfuerzo por estimular las emociones positivas. Aprender a desarrollarlas y tener momentos de renovación, donde deshacer esos nudos de estrés y agresividad y dejar que las cosas vuelvan a su ser, cada uno lo hace de mil maneras distintas para lo que es muy importante la creatividad. En nuestra sociedad se nos enseña que la creatividad tiene que ser para unos pocos, y tendría que ser para todos, no es un don, sino que todo el mundo podría utilizarla para expresar partes bonitas de su vida.
También deberíamos reconsiderar formas de ocio, sobre todo en este país, y luego estaría el tema del desaprendizaje que es un concepto que vendrá ahora en los próximos años, porque aprender también es librarse de aquello que ya no nos sirve, la pregunta sería, ¿Qué he desaprendido hoy? La sabiduría tradicional dice que la vida hasta los 20 años ya está encaminada, pero no paramos de evolucionar hasta que morimos, así que siempre estamos a tiempo de volver a empezar. El cerebro es enormemente plástico y lo podemos transformar adaptándolo a nuestra forma de ver la vida, si comprendemos que le pasa a nuestro cerebro, lo ayudaremos a reprogramarse.
¿Pero cuando lo complicado es conocerse a sí mismo, cómo lo hacemos?
Claro, porque no nos dan las herramientas. Hay que aceptar que hay momentos que no son felices y no hay que tomarlo como un fracaso personal, sino que la vida son ciclos, son transformaciones, hay momentos que estás arriba y hay momentos en que estás abajo, y lo bueno de los momentos oscuros es que si tienes esa práctica de la introspección eres capaz de percibir más o menos qué te pasa, pero es que muchas personas no son capaces, porque no han desarrollado este vocabulario básico emocional desde la infancia, no aprendieron a entenderse a sí mismos, y ni no lo han hecho en la infancia es difícil. Y desgraciadamente no es común este aprendizaje, en EE.UU, sólo una de cada tres familias son emocionalmente inteligentes, el resto oscilan entre la permisividad y el autoritarismo y a menudo de manera intermitente, entonces es muy complicado.
Sería una labor que se tendría que hacer también desde los colegios. Para que la gente encuentre su propio referente, tienes que enseñarle a que piense y a conocerse, es el viejo "conócete a ti mismo" de los griegos pero ahora tenemos instrumentos, tenemos neurociencia, tenemos psicología evolutiva, tenemos una pedagogía muy avanzada y multidisciplinar y a esto es a lo que hay que evolucionar. Se puede enseñar a los niños al margen de cualquier doctrina, trabajar las emociones, y los niños aprender a hablar de sus emociones, y a gestionarlas. Y eso ya es aportar bienestar emocional, que es tan importante como el bienestar físico y además están muy relacionados.
Hablando del amor, es otro de los mitos de la felicidad actual, para llegar a tener un equilibrio, ¿cómo hay que pensar en la pareja?
No como en una muleta, el gran error que cometemos es pensar que el otro te va a salvar y yo creo que nos tienen que enseñar a ser muy independientes, que todos tus sueños de vida nunca pasen porque necesites al otro para llevarlos a cabo, y luego comprendiendo los mecanismos afectivos, cómo funcionan, qué son las proyecciones, qué son las relaciones dependientes-dominantes, por qué se producen los malos tratos, a mi me indigna un poco que la única educación afectiva que damos a los chavales es sexo seguro, que es muy importante, pero ahí hay todo un mundo afectivo desconocido. Ya nos cuesta entendernos a los hombres y mujeres de entrada, pero encima con toda esta especie de mitos parece que si, además, no consigues una pareja no hay nada más en tu vida y creo que es lamentable. No sé a qué estamos jugando pero crea mucho dolor en la gente. Creo que hay todo un ámbito en el amor muy extenso que no estamos desarrollando. Las personas se encierran en su vida de pareja, que normalmente no es feliz.
¿Por qué?
Por seguridad, porque evolutivamente, estamos hechos para vivir en manada. Cuando tu te sales de la manada y te pones en frente de la manada, haces algo diferente, los demás te juzgan, antes significaba que podías incluso morir y tenemos terror a soltar lastres, a no depender, entonces eso exige un esfuerzo de superación, de ahí la importancia de la autoestima para luchar por lo que uno es y quiere, para defender sus ideas y su vida aunque los demás le digan que no es la adecuada.
¿Para eso hay que desaprender?
Imprescindible, y mucho sentido del humor, no tomarse tan enserio esto y saber que las emociones son universales. Todo el mundo pasa por situaciones similares.
Las parejas tienen un momento de vida determinado, tras el cual el amor apasionado se termina, y entonces o sabes renegociar tu proyecto de vida con otra persona o pasa lo que sucede ahora, un divorcio tras otro, pronto nadie va a estar casado, una diputada alemana propuso como solución el matrimonios de siete años. Hemos pasado de la sociedad en la que no te podías divorciar al divorcio Express. Es urgente que nos alfabeticemos emocionalmente, saber quienes somos y qué queremos.
¿Cuando pensaste en escribir el libro pensaste en la autoayuda?
Nunca pensé en autoayuda, la primera vez que me hablaron de autoayuda me pegué un susto tremendo, porque está muy desprestigiada, y es curioso porque los periodistas me dicen -no dejes que te digan que es de autoayuda-, pero ahora me da igual, si autoayuda significa que la gente busque sur propios instrumentos, si es una autoayuda de calidad basada en la realidad que ayude a la gente que lo llamen de autoayuda, ya no me importa nada, lo que quisiera que a las personas que lo lean les sirva.



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21 abril, 2008

RE-CIUDADES

 
Por Alfons Cornella
Jane Jacobs nos recordó hace unas décadas que la economía «se hace» en las ciudades, no en los países o estados. Fue, por ejemplo, en las ciudades donde empezó la actividad económica de los gremios. Así, en su texto, Una breve historia del futuro, Jacques Attali nos recuerda que el «núcleo» del orden mercantil (de la democracia de mercado) ha ido migrando durante la historia, en una traslación sucesiva imparable de este a oeste geográfico, de Brujas a Venecia, de ésta a Amberes, Génova, Amsterdam, Londres, Boston, Nueva York y Los Angeles. Ciudades todas que han sabido aprovechar una oportunidad o un talento especial (la gestión del oro español procedente de Suramérica, en el caso de Amberes, o la explosión de la tecnología del vapor, en el de Londres), y que han contado, en todos los casos, con un puerto capaz y un territorio próximo que alimentara a su gente.
No es extraño, pues, que emerja con fuerza todo un discurso sobre el futuro de las ciudades, y que éstas, o al menos las más inteligentes, empleen parte de sus energías en reinventarse. Existe ya una competencia entre ciudades en el mundo, que se extiende a una lucha por recursos, infraestructura, visibilidad, atracción (de talento, empresas, etc.) y, claro está, también entre ciudades de un mismo territorio. Y sorprende observar, sin ni siquiera tener que acceder a los datos concretos de sus presupuestos, cómo hay ciudades que apuestan básicamente por el bienestar de sus ciudadanos, y hacen de ello bandera (el caso de Barcelona, «la ciudad de la gente»), mientras que otras se presentan como capitales del futuro, lugares donde la economía se va a reinventar (el caso de Singapur, «where great things happen»). La elección de cuál es la identidad que se transmite va a tener, en mi opinión, un papel fundamental en los próximos años. Y va a depender, obviamente, de un modelo ideológico, pero también de la visión que tengan los dirigentes (¿o deberíamos empezar a llamarlos directivos?) de la ciudad.
La elección de cuál es la 'identidad' que transmite una ciudad va a jugar un papel fundamental en los próximos años. Y va a depender, obviamente, de un modelo ideológico, pero también de la visión que tengan los dirigentes (¿o deberíamos empezar a llamarlos 'directivos'?) de la ciudad
Algunas ciudades ya son dirigidas por empresarios. Quizás el caso más notable es el de Nueva York, con su alcalde Bloomberg. Otros son menos conocidos, como el de la ciudad eslovena de Liubliana. Cuando el alcalde es un empresario, la gestión se convierte en una transformación de recursos en resultados, de acuerdo con unos objetivos. Y se tiende, obviamente, a utilizar las metáforas y los instrumentos de la empresa privada. De hecho, la aparición de alcaldes empresarios es un ejemplo interesante de la hibridación de los sectores público y privado, que veremos más y más cada día.
Lo primero que debe hacer un alcalde empresario es arreglar las cuentas de la ciudad, y analizar con serenidad los ingresos y los gastos. Con total pragmatismo. Pero, una vez hecho esto, aparece el marketing como herramienta sustancial para ayudar a la proyección de la ciudad. Y en este punto, es interesante ver cómo muchas ciudades del planeta están desarrollando una visión, simple, clara, fácil de entender y transmitir, que movilice a las mejores iniciativas y personas. Es el caso del citado Bloomberg y su visión de Nueva York como «segunda casa del mundo» («the World's second home»), con la idea de que toda persona que valga la pena, que pinte algo, en el mundo, debe tener casa en Nueva York. O el de las ciudades de Oriente Medio, repletas de dinero que invertir, y que quieren aprovechar su situación espacio-temporal (en medio del tiempo entre Tokio y Londres), para convertirse en un hub de los sectores financiero y media mundiales. La visión es aquí la de ser el medio del mundo, una ventaja logística y geopolítica que hay que saber aprovechar.
Hay que afinar la mente para encontrar elementos de competitividad que hagan de la ciudad un espacio con futuro en una economía sin distancias y fuertemente condicionada por la tecnología
Porque el apalancamiento de las ventajas naturales es el siguiente paso en la agenda de los alcaldes. Algo así ocurre, por ejemplo, en la pequeña isla de Malta, que desde su incorporación a la Unión Europea ha sabido utilizar el hecho de ser un portaaviones en medio del Mediterráneo para sacar partido de sus activos geográficos (la punta de lanza de las inversiones árabes en Europa, el centro de mantenimiento de aeronaves de Lufthansa, la diferencia de su sistema de patentes para explorar futuros genéricos antes de que sea posible hacerlo en el continente). Por no citar el ejemplo de Islandia (un espacio alrededor de una ciudad), que va a aprovechar la singularidad de su gente (la conexión genética entre sus ciudadanos la convierte en el lugar ideal para llevar a cabo estudios al respecto), así como la ventaja de sus fuentes de energía naturales (en especial la geotérmica, que permitiría fabricar hidrógeno a gran escala a bajo coste), para convertirse en capital de mundo en estos dos desarrollos tecnológicos fundamentales.
Tras la visión y geografía, viene la infraestructura. Y aquí es donde los arquitectos tienen la ocasión de mostrar sus habilidades. Desde lo más radical, como las ciudades en medio de la nada, en el desierto de los Emiratos, pasando por las ciudades sostenibles que se están construyendo en la China (para dar cabida a los cientos de millones de ciudadanos que se trasladarán del campo a la ciudad en los próximos diez años), a lo más posibilista, como la adecuación de envejecidas partes de las ciudades de siempre, en las que se transforman puertos en centros comerciales y artísticos (como el caso de la ciudad del puerto en Hamburgo, HafenCity), o viejas fábricas de gas en centros de convenciones (como aquella de Amsterdam en la que se desarrolla el Picnic Network, del que hablamos en el número 58 de If).
Por último, hay que afinar la mente para encontrar elementos de competitividad que hagan de la ciudad un espacio con futuro en una economía sin distancias y fuertemente condicionada por la tecnología. Así, hay ciudades como Kalamazoo, en Michigan, que luchan contra la disminución de su población y el empobrecimiento de la que se queda en ella mediante la financiación del acceso a la Universidad de los alumnos que cursen la secundaria en los institutos de la población. Otras, como la italiana de Cremona, construyen clusters alrededor de habilidades acumuladas durante siglos, en este caso, alrededor de la confección de violines. Algo parecido ocurre en la región de Calais, en el norte de Francia, que reaparece en el escenario económico gracias a la presencia de cientos de profesionales de la industria que, tras perder sus puestos hace años, se convierten ahora en un activo importante en un entorno escaso de profesionales preparados. Algunas ciudades se convierten en nuevos centros logísticos, otras en centros culturales (ver el informe The state of European cities para un mapa de los diferentes enfoques competitivos que adoptan las ciudades europeas.
Finalmente, que las ciudades aceleren su condición de motor de la economía va a exigir que sepan crear las condiciones para conectar a sus mejores iniciativas, con el fin de hibridar conocimientos, y hacer surgir proyectos con productos y servicios que no existían hasta entonces. Ello va a exigir la superación de la lógica gremial que aún domina los intercambios de conocimiento de la sociedad. Una ciudad que conecta a su mejor gente, independientemente del sector en el que están, aumenta su PIB por encima de una ciudad verticalizada.
Referencias
Attali, Jacques (2007). Breve historia del futuro. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.



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COMPLACER, CONSENTIR, COMUNIÓN


Complacer, consentir, comunión


La Creación se complace en la vida. La Fuerza Creadora consiente... los estilos de vida. Lo Divino comulga con... los proyectos de la vida.

Si tenemos esa ascendencia de complacencia, de consentido y de comunión, bien podría esta especie de humanidad complacerse, consentirse, comulgarse. Un proyecto de complacer y ser complacido; un proyecto de consentirse y ser consentidor; un proyecto de comunión... podría ser, hoy, en este tiempo de drama, algo revolucionario, algo novedoso, algo distinto. Si bien, las tres palabras son antiguas, conocidas, ya desterradas, desechadas... Bueno, o usadas para “momentos”, pero con escasa vigencia cotidiana. Pareciera que la humanidad haya tenido oportunidades, ocasiones, momentos favorables... ¡innumerables!. Y se hayan ido dejando por comodidad, vanidad, desidia, importancia personal... cada momento histórico sería diferente.

Complacerse en gratificar a los demás, hacer de forma complaciente, no suele ser un fácil actuar. Sino, más bien, el actuar es tenso, duro, competitivo... difícil. Consentir... sentir con, ¿da miedo o produce violencia? El ser, cada vez, se secuestra más en sus sentires y rechaza más los consentires. Miedo, experiencia, recuerdo, pasados... contribuyen a que el consentirse, el sentirse como se es cada uno, con el debido respeto –no como débito sino como necesidad-, es, igualmente, hoy, difícil. Los sistemas competitivos, las razones absolutas, los radicalismos, que pareciera que, en este siglo de saberes, tecnologías, etc..., estarían desterrados, no es así. Ciertamente, algunas comunidades humanas son más propensas a la comunión –una unión común- en torno a algo, más que otros. Pero es la asignatura que siempre está ahí, pendiente. Comunión implica compartir, convivir, conjugar, coincidir... Y eso, en el personalismo individualista de hoy, no es fácil... por no decir que muy difícil. Por supuesto, todo dependerá de los beneficios. Parece sentirse lejos esa comunión de lo Divino, esa actitud de consentir de la Creación, ese momento... feliz, de la llegada de la vida complaciente, complacida, complacedora. Pero, quizás, si se mantiene esa referencia de Universo, de Creación, de Divino... ¡Pónganle el nombre que mejor les pueda funcionar! Quizás, eso, pueda favorecer el que se reordene el pensar y el ser se vuelva complaciente... Incluso, que pida las cosas “por favor”, ¿se imaginan? O que diga “Ggg... gra... gracias”. Que pueda sentir con otro –con otros-, un proyecto, un ideal, un... Que puédase aceptar y ¡ESCUCHARSE!, en lo que cada uno siente, es y proyecta y expresa... aunque lo haga con torpeza. El sentir... el sentir, dentro de lo que cada uno se conoce, el sentirse unido con otros, el descubrir la potencialidad de la comunión. Ese compartir confluyente que nos hace, aunque parezca mentira, cada vez más capaces, más precursores, con más recursos. Se podría ¡por un instante, semanal! reprogramar el comportamiento... Como esos famosos lavados de cerebro, que dicen, que les lavan el cerebro... No sé si se los sacan por la nariz o por la boca, se los lavan y se los vuelven a meter. Pero, normalmente, no suele ser de cosas buenas. ¿Y por qué no lo lavamos con un buen detergente? ¡Eh! ¡Con complacencia! ¡Con comunión! ¡Con...! con ese instante de consentirse, sin artículos, sin adjetivos, sin calificativos... ¡ABIERTO! Que nos puedan decir:

-¡Qué raro estás esta semana! ¡Estás complaciente! -Pues, ¡ya ves! Es que me he lavado una parte del lóbulo frontal y... ¡Me ha quedado de limpio...! ¿Quieres que te invite al cine? -¡No puede ser! ¡No puede ser que me hayas dicho eso! -Pues sí, a mí también me parece mentira, pero... Por cierto, ¿qué opinabas tú sobre...? -¿Que me preguntas ¡a mí!, que qué opino? -Sí, sí, me interesa saberlo. -¡Antonio! ¡A ti te pasa algo! ¡A ti te han hecho algo en algún sitio...! ¿No será en la escuela esa que vas de la... de Cuenca? ¿no? ¡Que tú me preguntas mi opinión! Pero, ¿a ti te ha interesado alguna vez mi opinión? -Pues no... nunca. Pero ahora, tengo curiosidad. -¡Ah!, curiosidad... Bueno. -¡Ah! Y me gustaría que hiciéramos algo... juntos. Sí, no sé, podemos montar una tienda de abejas reinas... o una tienda de “pelillos a la mar”, o de “sugerencias para una cana al aire”. -Antonio, tú estás enfermo. No te voy a dejar que vayas más a ese sitio. -Pero no, mujer, si es que yo quiero tener alguna comunión contigo a parte de... de la que todos sabemos. Que, por cierto, está un poco... “friqui” ¡eh!.

Confieso que no sé lo que significa “friqui”. Pero me suena a fractura. Sí, en definitiva un poco de comunión, una complacencia... una condescendencia, un consentir mutuo... ¡Eso sí! ¡Solo esta semana, eh! ¡Hombre...!, si vemos que nos gusta, podemos prolongarla un poco más. Pero como somos seres tan voraces y vamos tan deprisa y hay que atender al preta porter, a la moda, al gobierno, a los minis... a las ministras y a todas esas cosas... ¡Imagínate si da a luz, esta mujer, en Afganistán! ¡Qué lío! ¿El niño será afgano o qué? No te preocupes, si no pare ahora, parirá en Bosnia o en Líbano... Que son otros sitios a los que vamos a ir... todos juntos ¡Toda España va a estar con ella! ¡De verdad...! No es fácil, ¿ves? Ser complaciente, ser consentidor y, menos aún, vivir en comunión. Según las crónicas, el capitán general que la acompañó, la miraba con una cara condescendiente, paternal... ¡Increíble! Pero no la miraba como ministra... ¡De verdad...! Decían los antiguos esos: “¡Lo que hay que ver!” ¡Uhhhh! Y más... Pero todo vale, todo está bien, todo es... guay... “Guay”, eso viene de algún perro o alguna cosa, ¿no?, o animal... Quizás estamos un poco desconectados de la “movida general”. Pero, lo que se mueve, no suena bien, ¡eh!, no, no sé. No produce alegría, respeto, cultura, crecimiento, armonía, generosidad...

Sí, podría ser un rato de complacencia... Un rato, un rato de... ¡Si estaremos de rebajas y de depreciación, que pedimos un rato! Que no lo pedimos nosotros, ¡ojo! Estamos en un momento orante... Que, en cualquier lugar, se vería como aceptable, la complacencia, el consentir... Sí, se les pondría pegas, a todo se le puede poner pegas, y la comunión y tal. Pero, de entrada, ¿se encuentra algún pecado grave en esas tres palabras? ¿Ponen en riesgo los Derechos Humanos y pueden obligar a que otros países tengan el derecho a ingerir en estos tres pensamientos? De repente, uno, en su casa... Y ve que le invade el ejército norteamericano. -¡Te venimos a invadir! Esto suena un poco a Gila, pero es así, ¿no?. -¿Por qué me viene a invadir? -Porque has pensado mal. ¿Qué es eso de complacencia? ¡Aquí, lo que hay es que combatir a cualquiera! ¡Aquí, lo que hay es que dar la mayor mala leche posible y la mayor respuesta agresiva posible! ¿Qué... de complacer? El placer, luego te lo buscas en la prostitución... Pero, en la convivencia diaria, ¡De complacencia, ¡nada!! ¡Venimos a salvarte! ¡A darte los derechos fundamentales! -Pues, yo creí... -¡Tú no crees nada! ¡Tú tienes que creer los Derechos fundamentales de la ONU, de la UNESCO! ¡Somos el ejército de salvación norteamericano! Igual que hemos salvado a Irak y a Afganistán, ahora venimos a salvarte... ¡Casa por casa! ¡Tú, ¿consentidor?! ¿Tú qué sientes? Tú tienes que sentir ¡las ganas de triunfar!, ¡las ganas de triturar al enemigo! ¡las ganas de alcanzar el máximo!, ¡la élite! ¡¡¡Tú tienes que llegar a ser el número uno!!! ¡¡¿Por qué te vas a negar tú ser el número uno, entre tanta bazofia como hay?!! ¡Consentir...! -Yo es que... pensé que... creí... -¡¡¡Noooo!!! ¿Y qué es eso de la comunión? ¡Venimos a salvarte! A que seas un hombre democrático, para que seas un hombre ¡de urna!, ¡y de voto!... ¡Ante todo, pensar en la muerte! Que es lo que da sentido a la vida. Sin la muerte no tendría sentido la vida, ¿sabes?. Lo dicen todos nuestros magnates del poderío planetario actual. ¡Hemos venido a salvarte! ¡¡Hemos venido!!, y hemos ingerido en tu vida, ¡para que no cometas un error!... aunque solo sea de una semana. ¡Tú tienes que ser descarado! ¡Tú tienes que ser relevante! ¡Tú tienes que ser... respetado! ¡Y para que te respeten, tienes que ser violento! Tienes que demostrar que tienes más valía... ¡Más poder! Aunque no ladres demasiado, ¡pero lo suficiente! Siempre tendrás al lado a alguien que pueda soportar tu... ¡fuerza! Y que pueda reconocerla. Así que –en virtud de las palabras del Sumo Pontífice de que es lícito la ingerencia en aquellos lugares donde no se respetan los Derechos Humanos actuales del siglo XXI...-, ¡queda confiscada tu personalidad! -¿Cómo? -Sí. Queda confiscada tu personalidad. Te llevaremos por los bajos fondos, te llevaremos con los Hooligan, te llevaremos a los sitios más depravados, para que veas realmente lo que es, lo que hay. Y cómo puedes superarlo, en base a... la xenofobia, al exterminio, al racismo... más o menos velado, que no se note mucho, claro, pero, conservado. Que tú recuperes tu criterio de que tú tienes la razón, tú tienes la lógica, tú... tú y solo tú. Lo que digan los demás, no importa. Tienes que imponerlo, tienes que sacarlo adelante, ¡Así te ganarás la admiración de todos! -Si era solo una semana... -¡Se empieza por una semana y luego se sigue por más tiempo! -No, si... a la otra, yo pensaba dejarlo, ya.

Parece ficción, ¿verdad? Pero, esa ficción... está dentro del núcleo de la personalidad, en el mundo actual en el que vivimos. Esa ficción es absolutamente real. Esa ficción, eso, podría ser el epigenoma. Esa ficción podría ser la cultura social, política, económica, religiosa, etc. Esa ficción que nos atormenta, cada vez que se nos ocurre ser ¡elegantes!, ¡artistas!, estilistas, ¡finos!, ¡delicados...! Esa ficción se convierte en real y nos reclama lo agresivo, lo envidioso, lo competitivo, lo ganador, lo triunfador, lo perseguidor, lo abúlico... las ansias, la ansiedad, la tristeza, la desesperación, la imposición del mundo a la medida. ¡Sí, llegan los soldados que están dentro! Y, cada vez que, por un instante, se hace algo y, casualmente, ¡no sale como pensábamos! Entonces, inmediatamente, el soldado nos dice:

-¡¡¡¡¿Ves?!!!! ¡¡¡¿Te das cuenta?!!! ¡Has sido amable y te han dado una coz! -Si es que hacía treinta y siete años que no era amable. No es raro que me hayan dado una coz... Yo sé que veinte años no es nada... pero treinta y siete, sí.

Y si voy a complacer, no puedo “condañar”... Suena mal, ¿verdad?, “condañar”, pero... ¿aunque sea con “ñ”? Y si puedo consentir, no puedo combatir. Y si entro en comunión, tengo que compartir, no puedo pedir todo para mí.

Se puede intentar... Seguramente no hay riesgos de que luego guste mucho, no. Pero sí puede quedar la referencia, puede quedar la marca, el matiz de...

-¡Ah!, yo, una vez, hice... Oye, en una ocasión, resultó que... que sí. Fui complaciente, fui... comunión con otro, y consentidor, de sentir lo de otro... ¡Oye! ¡Y se curó! Sería que le tocaba, pero... ¡coincidió! No sé, ese día... algo cambió. Pero, luego, lo he ido aparcando, porque... ¡Aquí, como no espabiles, te dan!

¿Quién te da?

Sin duda, con el panorama actual, el ejercer la complacencia, el consentido y la comunión, no es fácil. Va a suponer un choque –como hemos escenificado-, va a suponer tensión... va a suponer... Sí, pero... ¡como salga ¡una vez!, bien...! A eso se aspira, nada más. Va a merecer... Va a merecer el haberlo vivido, por un instante. ¡Por un instante!, lo Eterno y lo Divino, en mí, se han confundido, se han fundido, se han fusionado... “El valor de lo fundido”, ese tiempo oracular en el que ahora entramos. “La disolución”, ser disolvente, complaciente, consentido, en comunión. ¡Ser dama y caballero, por una ocasión!

Ten piedad. Ámen.

José Luis Padilla Corral.





EL LIBRO DE LA NADA


El Método Perfecto no conoce dificultades
 
Salvo que rehusa hacer preferencias; 
Sólo cuando está libre de odio y amor 
Se revela plenamente sin disfraz; 
Basta la diferencia de un décimo de pulgada 
Para que cielo y tierra se separen; 
Si deseas verlo con tus propios ojos, 
No fijes tu pensamiento en su favor ni en su contra. 
Alzar lo que te gusta contra lo que te disgusta 
Es la enfermedad de la mente: 
Cuando no se entiende el profundo significado (del Método), 
La paz de la mente se perturba para nada. 
(El Método es) perfecto como el vasto espacio, 
Con nada que falte, con nada superfluo: 
En realidad, debido a que se escoge 
Su talidad se pierde de vista. 
No persigas las marañas externas, 
Mora en el vacío interno; 
Sé sereno en la unidad de las cosas, 
Y (el dualismo) se desvanecerá por sí solo. 
Cuando te esfuerzas por ganar la quietud, deteniendo el movimiento, 
La quietud así ganada está siempre en movimiento; 
Mientras te demores en el dualismo, 
¿Cómo puedes realizar la unidad? 
Y cuando la unidad no se entiende cabalmente, 
De dos modos se soporta la pérdida: 
La negación de la realidad es su afirmación, 
Y la afirmación del vacío es su negación. 
Verbosidad e intelección... 
Cuando más les hacemos compañía, Más nos extraviamos; 
Fuera, pues, con la verbosidad y la intelección, 
Y no habrá lugar por donde no podamos pasar  libremente. 
Cuando volvemos la raíz, ganamos el significado; 
Cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón. 
En el instante en que nos iluminamos por dentro, 
Atravesamos el vacío de un mundo que nos enfrenta. 
Las transformaciones que se suceden en un mundo vacío que nos enfrenta 
Parecen reales en su totalidad debido a la Ignorancia; 
Procura no ir en pos de lo verdadero, 
Cesa tan sólo de no abrigar opiniones. 
No mores en el dualismo, 
Evita cuidadosamente perseguirlo; 
Tan pronto tengas lo correcto y lo erróneo, 
Sucederá la confusión, y la Mente se perderá. 
Los dos existen por causa del Uno, 
Pero no te aferres siquiera a este Uno; 
Cuando la mente no está perturbada, 
Las diez mil cosas no prodigan ofensa. 
No se prodiga ofensa, no hay diez mil cosas; 
No se produce perturbación, y ninguna mente es puesta a trabajar: 
El sujeto se aquieta cuando el objeto cesa, 
El objeto cesa cuando el sujeto se aquieta.  
El objeto es un objeto para el sujeto, 
El sujeto es un sujeto para el objeto: 
Has de saber que la, relatividad de los dos 
Reposa, en última instancia, en un solo Vacío.  
En un Vacío los dos no se distinguen, 
Y cada cual contiene en sí la totalidad de las diez mil cosas; 
Cuando no se hace discriminación entre esto y aquello; 
¿Cómo puede surgir un criterio unilateral y prejuicioso?  
El Gran Método es calmo y longánime, 
Para él nada es fácil, nada es árduo; 
Los criterios pequeños son irresolutos, 
Cuando más se apresuran, más lentamente avanzan.  
El apego jamás se mantiene dentro de límites, 
Con seguridad se va por el camino equivocado; 
Abandónalo, y las cosas siguen sus propios rumbos, 
Mientras la Esencia ni se marcha ni permanece, 
Obedece a la naturaleza de las cosas y estarás en concordia con el Método, 
Calmo, cómodo y libre de molestias; 
Mas cuando tus pensamientos están atados, te apartas de la verdad, 
Crecen más pesados y torpes, y para nada son sanos. 
Cuando no son sanos, el espíritu se altera; 
¿De qué sirve entonces ser parcial y unilateral? 
Si quieres recorrer el curso del Vehículo Único, 
No seas prejuicioso contra los seis objetos sensorios. 
Cuando no tienes prejuicios contra los seis objetos sensorios, 
Entonces eres uno con la Iluminación; 
Los sabios son no-activos, 
Mientras los ignorantes se atan; 
Mientras en el Dharma mismo no hay individuación, 
Ignorantemente se apegan a los objetos particulares. 
En su propia mente que crea las ilusiones, 
¿No es ésta la máxima contradicción? 
Los ignorantes abrigan la idea de sosiego y desasosiego, 
Los iluminados no tienen gustos ni disgustos: 
Todas las formas de dualismo 
Son urdidas por los ignorantes mismos. 
Se parecen a visiones y flores en el aire; 
¿Por qué perturbarnos en asirlas? 
Ganancia y pérdida, verdad y error, 
¡Fuera con ellos de una vez por todas! 
Si la Mente retiene su absoluto, 
Las diez mil cosas son de la Talidad única. 
Cuando se sondea el hondo misterio de la Talidad, 
De improviso olvidamos las marañas externas; 
Cuando las diez mil cosas se ven en su unidad; 
Volvemos al origen y permanecemos donde siempre estuvimos. 
Olvida el origen de las cosas, 
Y alcanzaremos un estado que trasciende lo análogo; 
El movimiento se detiene, y no hay movimiento, 
El reposo se pone en movimiento, y no hay reposo; 
Cuando el dualismo no subsiste más, 
La unidad misma no mora. 
El fin último de las cosas donde no pueden ir más adelante 
No está ligado por normas ni medidas; 
En la Mente armoniosa (con el Método) tenemos el principio de la identidad, 
En el que hallamos que todos los esfuerzos se aquietan; 
Las dudas e irresoluciones están completamente desechadas, 
Y se fortalece la fe correcta; 
Nada se deja detrás, 
Nada se retiene, 
Todo es vacío, lúcido, y auto-iluminador; 
No hay ejercicio, ni derroche de energía... 
Esto es donde el pensamiento nunca llega, 
Esto es donde la imaginación no logra medir. 
En el reino superior de la Talidad verdadera 
No hay "yo" ni "otro": 
Cuando se busca la identificación directa, 
Sólo podemos decir "No dos". 
En ser "no dos" todo es lo mismo, 
Todo lo que es, está comprendido en él; 
Los sabios de los diez sectores 
Entrarán todos en esta Razón Absoluta. 
Esta Razón Absoluta está más allá (del tiempo) 
Que se apresura y (del espacio) que se extiende, 
Para ella un instante es diez mil años; 
Véasela o no, 
Se manifiesta por doquier en la totalidad de los diez sectores. 
Las cosas infinitamente pequeñas son tan enormes 
Como las cosas enormes pueden serlo, 
Pues aquí no subsisten condiciones externas; 
Las cosas infinitamente enormes son tan pequeñas 
Como las cosas pequeñas pueden serlo, 
Pues aquí los límites objetivos no se consideran. 
Lo que es lo mismo como lo que no lo es, 
Lo que no lo es, es lo mismo que lo que es: 
Donde este estado de cosas no logra subsistir, 
Ciertamente, no hay que detenerse allí. 
Uno en Todo, 
Todo en Uno... 
Si sólo se comprendiese esto, 
¡No te preocuparías más por no ser perfecto! 
Donde la Mente y cada mente creyente no están divididas, 
Y donde están sin dividir cada mente creyente y la Mente, 
En donde las palabras fallan; 
Pues no es del pasado, del presente ni del futuro. 



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Punset y el amor


Otra entrevista de Jesús Quintero.

Dokusho Villalba en el programa de Jesús Quintero


Dejo el link del VIDEO, son 16 minutos de entrevista

http://video.google.es/url?docid=-2482121834399686597&esrc=sr2&ev=v&len=990&q=dokusho+villalba&srcurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.es%2Fvideoplay%3Fdocid%3D-2482121834399686597&vidurl=%2Fvideoplay%3Fdocid%3D-2482121834399686597%26q%3Ddokusho%2Bvillalba%26total%3D3%26start%3D0%26num%3D10%26so%3D0%26type%3Dsearch%26plindex%3D1&usg=AL29H20Uo8KusR9TpNPXGYYfsbggmleBJA

17 abril, 2008

soñé por un momento que era aire...



ayer bajé a la gran ciudad, encontré cosas. encontré cosas bellas. hoy vi que todo es aire.

tiempo de semillas


la lluvia humedece la tierra, favorece la fertilidad. dejémonos contagiar de ese olor cimbreante. ya queda menos para encontrarnos...

Modigliani en el Thyssen

vayan y vean, la muestra lo merece...

Libet


BERLIN/LEIPZIG, 15 Abr. (OTR/PRESS) -
A finales de los años 60 un neurólogo estadounidense revolucionó la ciencia y la filosofía al argumentar, tras una exhaustiva investigación, que el libre albedrío del ser humano era una ilusión. Más de 20 años después, un grupo de científicos alemanes ha demostrado que las teorías de Benjamin Libet podrían ser más que acertadas, tras descubrir que lo que creemos son decisiones conscientes y, por tanto, voluntarias, se gestan con anterioridad y de forma inconsciente en una región del cerebro. Es decir, hasta siete segundos antes de que nosotros decidamos si hoy nos vestiremos de rojo o de azul, nuestro cerebro ya sabe qué color elegiremos.
La investigación, recogida en el último número de la revista 'Nature Neuroscience' ha sido llevada a cabo por científicos del Instituto Max Planck para la Cognosis Humana y la Neurociencia de Leipzig (Alemania) en colaboración con el Centro Bernstein para la Neurociencia Computacional de Berlín. Encabezados por el profesor John-Dylan Haynes, los científicos utilizaron un escáner cerebral para investigar qué sucede en un cerebro humano en los momentos previos a la toma de una decisión, y descubrieron que el resultado final de esa decisión puede predecirse segundos antes gracias a la actividad inconsciente del cerebro.
"Muchos procesos en el cerebro ocurren de forma automática y sin que esté involucrada nuestra consciencia. Eso previene que nuestra mente se vea saturada por tareas rutinarias simples. Pero en lo que se refiere a las decisiones, tendemos a asumir que las tomamos de forma consciente. Eso es lo que queda cuestionado por nuestros descubrimientos", señalan los investigadores en declaraciones a la revista científica recogidas por otr/press. "Descubrimos que el resultado de una decisión puede ser descifrada en la actividad cerebral del cortex parietal y prefrontal hasta diez segundos antes de ser consciente", aseguran.
A juicio de los investigadores, ese trabajo previo del cerebro podría "reflejar las operaciones de una red de áreas de control de alto nivel que empiezan a prepararse para un decisión por llegar mucho tiempo antes de que se convierta en algo consciente". En el estudio, los participantes podían elegir libremente si querían tocar un botón con la mano derecha o con la izquierda, pero, una vez tomada la decisión, debían recordar en qué momento habían elegido una u otra mano para presionar el interruptor. Los científicos descubrieron entonces que, gracias a las señales y a la actividad cerebral, podrían predecir, hasta siete segundos antes, qué decisión iba a tomar cada uno de los participantes.
EL LIBRE ALBEDRÍO, A DEBATE
Esta predicción sin precedentes de la decisiones conscientes y voluntarias de un ser humano fue posible gracias a la utilización de sofisticados programas informáticos preparados para reconocer los patrones de actividad cerebral típicos que preceden a cada una de las dos decisiones entre mano derecha o mano izquierda. Hace más de 20 años, el neurólogo estadounidense Benjamin Libet halló una señal cerebral que denominó 'preparación potencial' que se producía una fracción de segundo antes de una decisión consciente. Los experimentos que llevó a cabo en torno a este descubrimiento fueron controvertidos y levantaron un gran debate en torno a si el libre albedrío del ser humano era simplemente una ilusión.
Desde el punto de vista de las investigaciones de Libet, es el cerebro el que toma las decisiones, no el ser humano consciente. Ahora, el equipo de Haynes se plantea ir más allá: "Nuestro estudio demuestra que las decisiones se preparan inconscientemente mucho tiempo antes de lo que pensábamos previamente, pero todavía no sabemos dónde se forma la decisión final. Necesitamos investigar dónde esa decisión tomada por esas áreas cerebrales puede ser modificada". Los científicos saben que su cerebro ya sabe cuál va a ser su siguiente paso en la investigación, pero el lector todavía no es consciente de que su cerebro ya está maquinando que es lo que va a hacer cuando acabe de leer esta frase.


the tipping point


Humans socialise in the largest groups of all primates because we are the only animals with brains large enough to handle the complexities of that social arrangement... If you plug in the neocortex ratio for Homo sapiens, you get a group estimate of 147.8 - or roughly 150. The figure of 150 seems to represent the maximum number of individuals with whom we can have a genuinely social relationship, the kind of relationship that goes with knowing who they are and how they relate to us.

¿Logrará la especie aumentar ese número pese a la limitación de hardware?

15 abril, 2008

encontrar el color


Rescatar el origen
la creatividad sabia
que se esconde en la noche
de los matices silenciosos.

Será al cruzar la oración
cuando encontremos el color
que sabe nuestro nombre
y nos saca a bailar
con todos los derviches
la danza enamorada
del sanador herido.

08 abril, 2008

La industria


LA HUÍDA, LA VUELTA Y EL ENCUENTRO


Imprescindible la meditación de Padilla para esta semana.

LA HUÍDA, LA VUELTA Y EL ENCUENTRO

De una manera evolutiva, la especie huye… de todo aquello que le resulta incomprensible... inmanejable... misterioso... Y huye hacia los terrenos comprensibles, entendibles, manejables... Entendibles y…, sobre todo, operativos.

¡Ah, ah!... ¡Entonces...! ¡Atención! ¡Fíjense bien!
¿Se han fijado?... Sí. Fíjense bien.
Entonces, lo que hemos llamado “evolución”… “progreso” y... y todo eso, ¡ha sido una huída!... O sea que… ¡no hemos avanzado nada! ¡Hemos huido como cobardes!... del misterio... de lo inaprensible... de lo grandioso... de lo imprevisible... de lo inesperado...
¡Hemos huido como especie... como ratas! ¡Aaahhhhh... ¡Ah!, ¡qué asco! Y nos lo han vendido como... “Fíjate todo lo que hemos avanzado. Tenemos hasta “helicoptéros” y misiles y... cámaras de fotografiar a señores leyendo el periódico en la Quinta avenida...”
¡Bueno! Y todo eso, ¡pa’ qué! ¡Todo eso, pa’qué! Quiero decir, pero todo eso, entonces, ¡es huída!... ¡Ahhhh! ¡Es una especie de cobardes!
¡Uy!, ¡lo que les molesta a los humanos que les llamen “cobardes”! ¿Eso? ¡Muchísimo, muchísimo! A los productores, capitalistas, burgueses… elitistas, jóvenes… recién nacidos, y de la tercera edad, decirle “cobarde” a alguien es como... ¡¡Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno!!

-“¡Huida!”. ¡Ha sido una huida! Una huida de... Dios. Una huida de la Creación. ¡Una huida del Misterio!
-¡No! ¡No quiero misterio!, ¡no! Vamos desvelando misterios...
-¡Mentira! ¡No van desvelando ustedes nada! ¡No han desvelado nada! ¡Cada vez tiene más velos!
Estamos en un camino de huida..., y falta la vuelta. Lo que ocurre es que, en la huida, como siempre se va tan deprisa, pues los que huyen... “¡buuaaahhhhh!”... se caen por el precipicio. Y algunos vuelven... y otros, no vuelven.
¿Volverá alguien de esta huida?

¿Y qué otro signo…? O ¿cómo poder argumentar más la huida?
Muy fácil, muy fácil. ¿Qué ocurre cuando los animales huyen en estampida? Que arrasan todo, ¿no? ¿Cierto?
Cierto.
¿Y qué ocurre hoy en día en el planeta? Que se arrasa todo, ¿no?
Nos quedamos sin bosques... las aguas están contaminadas... la polución atmosférica es insufrible... la contaminación del alimento es impresentable... O sea, es… la típica desolación de la huida. El que huye sin control y arrasa todo. ¡Lo más fundamental! ¡Lo que respiro! ¡Lo que bebo!
Cada quince días desaparece un idioma. ¡Un idioma! Cada quince días. Se calcula que, en el 2015, sólo estarán presentes los idiomas más fundamentales. –Llámese “fundamentales”, “poderosos”: Inglés, chino, español, francés, alemán-...
Eso significa que, al perder… ¡tantos lenguajes!, las posibilidades creativas disminuyen, como es lógico. Y al perder la capacidad del lenguaje y entrar en un “monolenguaje”, se sabe que, neurológicamente, disminuye la actividad cerebral y disminuye la capacidad de ideación. Con lo cual, ¿no es eso también una huida?
Así que nos quedamos sin comida –o nos sienta mal-... No podemos respirar –o nos sienta mal-... No podemos relacionarnos –o nos sienta mal-... Todos están enfermos de una forma o de otra –o nos sienta mal-... ¿No es eso un signo de huida?
Si… fuéramos cuidadosos, como especie… ¿no cuidaríamos el medio ambiente? ¿No cuidaríamos los bosques? ¿No cuidaríamos la deforestación? ¿No cuidaríamos el mar? ¿No cuidaríamos el nivel de contaminación? Se harían las cosas... “bien” –que se dice-.
Pero... ¡no!... Es la estampida; la huida.
Evidentemente, quizás no sea consciente. Pero ahí tienen una muestra como evidente: el comportamiento del hombre –en lo que vemos claramente y que no se puede ya ocultar-, es la típica imagen de huir y arrasar... despavoridos. En el fondo, el hombre tiene mucho miedo –ya lo sabíamos-. Pero más del que parece. Y huye. Y huye... –dice que “civilizadamente”- con sus bombas... con su radioactividad... con sus efectos colaterales... asesinatos selectivos y cosas parecidas, ¿verdad?

Entonces, fíjense: Cada quince días, un sonido de vida desaparece. Si… “En el principio era luz y sonido”, y cada quince días un sonido se va… ¿no será que algo se está muriendo? ¿Algo está despareciendo de la especie por esa huida de no querer afrontar el misterio de la Vida... del Universo... de la Creación... de la Existencia... de la Nada... de Dios...?
Y es más. Otros científicos norteamericanos afirman que... –fíjense, lo afirman matemáticamente con una fórmula-... afirman que, dadas las condiciones y los criterios que se manejan hoy en la sociedad humana, dos idiomas no pueden convivir; uno… termina aniquilando al otro.

Si así es “un aspecto” de la huida –evidentemente, no hemos tocado todos-, ¿se puede pensar en la vuelta? ¿Es posible una vuelta?

Y ahora que se está tan lejos en la huida, ¿cómo podríamos volver?

Sin duda, en toda esta huida, hay excepciones que... que han huido..., o no han llegado a huir sino que han vuelto sin huir... y se han encontrado. ¡Excepciones!
Y, sin duda, en este camino de huida... –no sería precisamente “evolutiva” en cuanto a Creación, sino “involutiva”, lo cual cambia bastante el panorama, claro-...
Sin duda –insisto- en este camino de huida, ha habido numerosos movimientos de vuelta –filosóficos... religiosos... experimentales... ambientales-, pero siempre han sido… ¡pequeñitos! Han sido arrasados por los que huyen. ¡Por los que huyen, mostrándose triunfadores! ¡Curioso! Pero en el fondo, huyen.
Con lo cual, en el momento actual de la huida, la posibilidad de... de volver, es sólo… en base a pequeñas unidades. No, no es posible ningún planteamiento de vuelta. Como especie. Es posible un planteamiento de vuelta, parcial; parcializado en... en números pequeños, de seres.

¿Y cómo volver...?
Pidiendo AUXILIO a El Nombre de El Eterno...

Eso implica, en el comportamiento diario...
humildad...
sumisión...
Disolución de la importancia personal...

Dispersión del miedo...

¡Desaparición del poder!...

¡Oración… continuada!...

Despertar… de la pesadilla de la huida, haciendo consciente… la necesidad “¡solidaria!”... “¡convivencial!”... “¡sincera!...”

¡Sí! Hay una guía de vuelta. ¡Pero hay que ejercitarse en ella!,
Como “humanidad”. ¡Sin géneros! –masculino... femenino-.... “Humanidad”. Seres vivos de una especie: “la especie humana”.

La violencia de la huida, tiene que convertirse… en la complacencia de la vuelta.
Y en toda esa vuelta, ¡en toda esa vuelta!, con esas palabras concretas ¡de ejercicio “diario”!, no se puede incluir “nada”… que sea de la huida.

Así, el ser se ve obligado a, ¡en ese auxilio inicial!, dejarse impregnar de la Creatividad del Cielo; y él, ser expresión de esa creatividad… desarrollando ideas, proyectos, y la suficiente “imaginería” como para plantear nuevas –¡realmente nuevas!- perspectivas.

Si esa huida… la tachábamos… como “cobardía”, esta vuelta hay que tacharla de “valentía”.

Para volver hay que ser valientes. Y la valentía sólo se consigue y se desarrolla en base a “el desapego”. El que tiene algo que perder nunca llega a ser valiente.

La posibilidad del encuentro aún se nos antoja muy lejana.
En plena huida, plantear la vuelta... para afrontar la verdadera dimensión del hombre: incierta, insegura, ilimitada, grandiosa... misteriosa...
Ese encuentro con todo ello, se va a producir cuando el hombre vuelva. Pero aún está en huida; en cobardía.
Pequeñas unidades se atreven a ser valientes, y están de vuelta.
El encuentro puede suceder en cualquier momento, pero… aún es pronto para hablar de él.

Desde la posición del AUXILIO, ¡ten PIEDAD!

04 abril, 2008

Abrir la boca


Hoy hizo un dia para abrir la boca. La primavera me sigue asombrando. Llovían pétalos de flor de peral sobre mi, mientras meditaba junto a unos tulipanes.
Abrir la boca.

Agujas


Cantad agujas,
cruzando los dolores,
el himno inicial.

03 abril, 2008

Quién?

¿ Quién podrá abrir la luz del mediodía

para que todos puedan vislumbrarla...

y el tamaño de Aquel soplo inicial ?.


¿ Quién nacerá de nuevo

de las cenizas ocres del ocaso

en invierno

cuando la ... cadencia de la escarcha

penetra los barrancos ?.


¿ Quién tomará la plaza

conquistando con ella el mundo entero,l

a tentación astuta,su propio ser ?.


Dejo lanzada al aire la propuesta

como hace el lirio

cuando febrero deja de apretar.

Aquel que diga si será bendito....

Quién


¿ Quién podrá abrir la luz del mediodía

para que todos puedan vislumbrar
la suave brisa y el tamaño
de Aquel soplo inicial ?.


¿ Quién nacerá de nuevo

de las cenizas ocres del ocaso en invierno

cuando la gris cadencia de la escarcha

penetra los barrancos ?.


¿ Quién tomará la plaza

conquistando con ella el mundo entero,
la tentación astuta,
su propio ser ?.


Dejo lanzada al aire la propuesta

como hace el lirio

cuando febrero deja de apretar.

Aquel que diga sí será bendito....

05 marzo, 2008

Emotiv, un paso mas hacia matrix


Todavía en pruebas y con resultados dudosos, es quizá un primer paso en la búsqueda de interfaces que conecten el cerebro a la máquina.
La investigación aquí estaría en el campo de los videojuegos, sector de ocio más potente que el cine y en la industria armamentística, datos que obviamente no son públicos.

Roger Johnston



viento del norte
dame aire interior
para mirarte

nos sigue esperando


¿Qué le digo a la vida,
qué le grito?
entre las circunvoluciones
de mis monotonías
elijo una pregunta
¿cómo despertaré?
y busco apresurado
por todos los estantes
la pista que algún sabio
pudo dejar prendida.

Existe ciertamente
una forma posible
para recuperar
el momento presente,
pero reconquistar
semejante castillo
requiere de pericia
y de recta intención.

El viento zarandea mi jardín
mientras toco la flauta
y sentado medito
buscando en los silencios
esa secreta esencia
que nos sigue esperando.

03 marzo, 2008

Dangerous knoledge


Dangerous Knoledge es un documental de la BBC sobre genios egregios y sus relaciones con la locura que dedicamos a nuestro amigo el Dr. Abad.

Shakuhachi


A veces la dulcura se puede convertir en música.
 
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