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13 enero, 2010

Construir puentes





Al aceptar el Premio Nobel de la Paz, el doctor Martin Luther King Jr. proclamó una "fe audaz" en que "en todas partes la gente pueda tener tres comidas al día para su cuerpo, educación y cultura para su mente y dignidad, igualdad y libertad para su espíritu". Tanto si somos religiosos como laicos, tanto si somos hindúes como budistas, cristianos, judíos o musulmanes, adoptar esa "fe audaz" en los derechos humanos nos ayuda a enfrentarnos a las difíciles decisiones éticas que han de tomarse en nuestro tiempo.
A medida que el mundo se hace más pequeño con la llegada de la globalización, la sola idea de los derechos humanos universales nos sirve para promover los diálogos transculturales. El diálogo transcultural no aspira simplemente a tender puentes entre los enormes conjuntos de culturas que se expresan bajo denominaciones tales como Occidente y Oriente. Aspira a tender puentes donde quiera que un fuerte sentimiento de "nosotros" y "ellos" surge más allá de las fronteras. Aunque la mayoría de nosotros estamos convencidos de que el progreso moral de la humanidad va en la dirección de la promoción de los derechos humanos, deberíamos insistir en que éstos no deben entenderse como un fenómeno ya cumplido. Ni que pertenece a nuestro pasado. Es una opción para nuestro futuro plural.
Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Traducción de Juan Ramón Azaola.

publicado en el periódico El País.

01 diciembre, 2009

Diplomacia de hierro.


Carta al director, diario EL PAÍS.

'Diplomacia de hierro'

SALVADOR CASADO BUENDÍA - Galapagar, Madrid - 01/12/2009



Coincido con el valiente análisis que hace José Ignacio Torreblanca en su artículo Diplomacia de hierro al exponer la falta de diálogo de la diplomacia española con las oposiciones no violentas frente al poder establecido del pueblo saharaui, el Tíbet, Cuba, Guinea Ecuatorial... A cuyos problemas vamos asistiendo como espectadores con un frecuente sentimiento de impotencia.


Decir "son asuntos internos" me suena tan falso como escuchar ruidos de violencia de género al otro lado de la pared y decir "son asuntos de pareja". Si de verdad creemos en la democracia y en la justicia, no nos podemos quedar sentados en la poltrona y seguir cenando después de ver y oír ciertas situaciones. Nos hace falta un rearme moral, tanto a los ciudadanos como a nuestros dirigentes.

Esto implica conciencia y acción responsable. Un poco más de Quijote y un poco menos de Sancho.

Artículo citado de Jose Ignacio Torreblanca AQUÍ.
 
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